UNA FAMILIA ADINERADA OBLIGÓ A SU EMPLEADA DOMÉSTICA A SENTARSE EN OTRA MESA MIENTRAS ELLOS COMÍAN.

A veces la crueldad humana está en pequeños actos que ni nos damos cuenta que hacemos, pero están ahí, observándonos incesantemente y sólo nos damos cuenta cuando otra persona lo nota. Aunque se haya abolido la esclavitud, aún hay cosas que nos hacen sentir inferiores a otras personas cuando eso no debería ser. Todos los trabajos son dignos, hasta el más pequeño, pero parece que eso no suena en la cabeza de algunas personas, como esta familia que fue a comer a un restaurante con su empleada doméstica, pero la dejaron en una mesa apartada sin nada que comer o beber, sólo mirándolos mientras se llenaban la barriga.

¡Es triste y lamentable como la mayoría de personas han perdido el respeto y amor por el prójimo, por esta razón las personas solo piensan en sí mismas! Sin importar en nada las demás.

¡También debemos tener claro que las personas deben valorar las acciones que realizan las demás y más si son para uno! Personas que se les paga o no por hacer algo, de igual manera hay que ser agradecidos.

Muchas personas desmeritan el trabajo de las amas de casa, las cuales dedican su vida a las familias que las contratan o en otros casos son las propias esposa y madres que toda su vida hacen las cosas con amor y que no reciben el agradecimiento que merecen.

La historia trata de una familia que fue a un restaurante a comer y que llevaron a su empleada doméstica, el problema se da cuando estas personas dejaron a la mujer en una mesa aparte sin alimentos y solo viéndola.

¡Pero paso algo impresionante que te dejará sin palabras!

Solo la hicieron esperar mirándolos mientras ellos se llenaban el estómago.

Alrededor de las redes sociales se ha estado compartiendo la indignante fotografía donde se muestra como la muchacha permanece observando a la familia.

Todos se mantienen disfrutando de un apetitoso alimento y la persona que los captó se encontraba indignada con la situación de la sirvienta, que no tenía nada para comer o beber.

“Debemos respetar y amar a nuestras empleadas domésticas, a nuestros conductores, a nuestros jardineros… La vida no se trata de ganancias y pérdidas, se trata de nosotros mismos”.

Las empleadas domésticas constituyen un gran porcentaje de la fuerza de trabajo en Indonesia. Muchas comienzan su servicio como jóvenes de zonas rurales, que se trasladan a las ciudades para ganar dinero y así mantener a sus familias en casa.

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