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Esta madre hondureña de 76 años sus propios hijos la tenían amarrada, mira como la encontraron las autoridades, te hará llorar.

SANTA ROSA DE COPÁN. Los hermanos Efraín Pineda Alvarado de 52 años de edad y Tulia Pineda Alvarado de 49 años, fueron capturados por la Policía en el Barrio El Centro de San Juan de Opoa, en el occidente del país.

Ambos (uno de oficio jornalero y la otra ama de casa) están acusados de mantener encadenada a su madre María Dolores Alvarado en su casa, según expediente de los operadores de la justicia, la captura va por negación de asistencia familiar y abandono de personas desvalidas.

De acuerdo a lo que se supo, sus hijos la mantenían encadenada, gracias a Dios existen buenas personas que en los asilos logran ayudarles, hoy esta bella anciana de 75 años de edad está totalmente recuperada.

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En la imagen compartida por el Ministerio Público, se aprecia un cuarto totalmente humilde, donde hay una cama vieja y rota y una colchoneta sobre bases de metal.

Luego que llegaran al lugar para asistirla, la trasladaron a Tegucigalpa donde se puso en mejores condiciones.

REFLEXIÓN:

El mayor tesoro del mundo es poseer una madre, su amor es una gran riqueza de valor incomparable. Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.

Es cierto que hay muchos tipos de madres, pero siempre la nuestra será la más maravillosa que la vida nos ofrezca. Ella será nuestra amiga, la que guarda todos nuestros secretos y lava nuestras penas cuando sufrimos mal de amores, la que nos cuida como una doctora cuando estamos enfermas.

Los años no pasan en vano para nadie y cada año parecieran pasar más lentamente, las hermosas arrugas en el rostro de la madre son el vivo reflejo de las experiencias que ha vivido. No hay otro ser más especial que la madre, no hay ni habrá un amor más sincero que el de una madre.

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