Bebe prematuro tamaño de un lápiz sorprende a los doctores y al mundo.

Amillia Taylor tiene el mérito de ser la bebe más prematura del mundo por haber nacido en un periodo de gestación de 21 semanas cuando lo normal es de unas 38 semanas. La pequeña ha nació en Miami a las 21 semanas de gestación  con un peso 284 gramos de peso (aproximadamente 0.62 libras) y una altura 24,13centímetros de altura equivalente a 0.24 metros, es muy probable que Amilia muriera.

La mayoría de estos bebés tan prematuros no sobrevive. Dice el doctor neonatología William Smalling del Baptist Children’s “es un verdadero milagro el hecho de que esta niña siga con vida” del hospital donde nació Amillia,
La bebé padece de dificultades respiratorias, una leve hemorragia cerebral y problemas digestivos los cuantos permiten a los médicos ser más optimistas.  Smalling, que también reconocía que “es  una atención excelente, pero también cuestión de suerte”.

Paul Fassbach, su médico desde el segundo día ha reconocido que “el cerebro es lo más importante, pero su pronóstico es excelente. “Ahora es como un bebé de verdad” La madre de Amillia, Sonja Taylor, no podía contener su alegría cuando su hija recibió el alta: “era difícil imaginar que llegaría tan lejos, pero ahora está empezando a parecer un bebé de verdad”.
La tasa de supervivencia para un niño nacido a las 23 o menos semanas de embarazo es del 30%. Sonja dice que lo peor hasta ahora ha sido no haber podido tenerla hasta seis semanas más tarde de su nacimiento y tener que mirarla “únicamente a través del plástico”.

La bebé ha estado en una incubadora y recibiendo oxígeno desde su nacimiento dentro de la unidad neonatal del hospital, dado que el nivel de supervivencia para un niño nacido a las 23 semanas de embarazo es del 30%. Sus padres eligieron el nombre de Amillia que significa resistente, luchadora y trabajadora, por todo lo que la pequeña ha pasado.

Primer hijo de la pareja (Eddie y Sonjaes Amillia. Fue concebida mediante cesárea y es la primogénita de Taylor que pronto adoptará una hija de 16 años, JacquiriaCade. El padre, Eddie, tiene 46 años y es ingeniero eléctrico mientras que Sonja, de 37, era maestra en la Optimista Academia de Richmond-Perrine, una escuela alternativa que se vio obligada a abandonar cuando la niña nació. A pesar de estar en buen estado de salud la pequeña Amillia tendrá que ser medicada contra el asma, y tomará vitamina E para su piel; a pesar de lo que podrá hacer vida normal, teniendo en cuenta que se le proporcionarán cuidados de seguimiento y sus padres tendrán que tomar precauciones cuando la bañen además de proveerle oxígeno suplementario por el momento. “Ha avanzado mucho, aunque sigue delicada”, afirmaba Smalling. “Al fin y al cabo, aún no debería haber nacido”.

El Instituto de Iowa (que se encarga de registrar los nacimientos prematuros) cuando los médicos afirmaron que Amillia era la niña más prematura que había sobrevivido.

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